sábado, 13 de octubre de 2012

ÍNDICE

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lunes, 19 de marzo de 2012

Mi legado.

Hola hijos Míos, dado el tiempo que hace que no publico ninguna entrada no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que he retornado a la proverbial Indolencia y completa inactividad que Me ha caracterizado por toda la eternidad, con contadísimas excepciones entre las cuales la más destacada es este Sagrado Blog. Pero dado que el triunfo de la fe es crear mentes aborregadas incapaces de realizar por sí mismo razonamientos mucho más sencillos que este, Me he decidido a crear la presente entrada con la cual despedirme. No penséis en ningún caso que os abandono, puesto que, además de en la ya consabida biblia, en este Santo Blog queda registrada Mi Palabra que ha de serviros de auténtica, y por supuesto única, guía moral y espiritual, además de tener siempre a Mi Santa Iglesia pastoreando el rebaño y tutelando las libertades. No olvidéis nunca que os necesita para su sostenimiento económico. Hace un tiempo que abandoné Facebook, porque me fue eliminada la cuenta con vagos pretextos por los administradores, sin duda gente impía. Me he propuesto entrar de vez en cuando en Twitter, cosa que prácticamente no he hecho, pero mi desgana y abandono, propia de un ser de condición divina, que no ha de rendir cuentas ante nadie no es ninguna garantía. 
Han sido muchos los temas que se Me han quedado en el tintero pero se que cualquier duda que os pueda surgir sobre ellos se puede deducir de lo escrito sobre otros temas, siempre teniendo en cuenta, eso sí, que, como es habitual, nunca ha de interpretárseme de forma literal.
Agradezco la asidua participación de Mis más devotos feligreses y, dado que Mis designios son inescrutables, cabe una pequeña posibilidad de que vuelva a crear alguna entrada, aunque pueda ser de forma puntual. Pero en el probable caso de que eso no ocurra no dudéis nunca de que sigo existiendo y, como única prueba, tengo un Blog.


martes, 5 de abril de 2011

La divina providencia.

En cuanto a único Dios creador de todo lo existente, Yo soy bastante detallista y tengo unos planes muy minuciosos para la vida de cada uno de mis feligreses. A eso se le llama la divina providencia y ellos deben saber acatarla de manera virtuosa. Aunque esa es la definición formal, no conviene olvidar que la sumisa aceptación de Mi voluntad tiene dos aspectos diferenciados en función de lo afortunado de las circunstancias vitales:
- Cuando el individuo goza de una vida privilegiada en comparación con la media de la población, se usa Mi voluntad para justificar tan benévolo destino, mediante la autoconvicción de ser Mi elegido. Así se acallan pensamientos incómodos y posibles remordimientos.
- Ante la adversidad se manifiesta como una poderosa arma de resignación, teniendo la función evidente de buscar consuelo a la desesperada ante los reveses de la vida. Es así como surge la idea de que las desgracias de la vida son en realidad ininteligibles e inescrutables designios de un dios amoroso como Yo, que en el fondo lo hace por el propio bien del individuo. Puede ser un serio obstáculo para el disfrute de la vida en tanto que la devota aceptación de Mi voluntad puede impedir la búsqueda de soluciones, originando indolencia y acallando el problema mientras simplemente se Me piden fuerzas para superarlo. En Mi religión recibe el descriptivo nombre de "resignación cristiana" y, por medio de la exaltación de la alegría del sufrimiento da lugar a las más piadosas formas de masoquismo.


La aceptación de la divina providencia, cuando se asciende al nivel de sociedad, resulta la más eficaz forma de consolidación de las más sangrantes desigualdades sociales. Su función es dar justificación al orden social establecido. La apelación a la voluntad divina consigue el aborregamiento del pueblo, preparándolo para así para ser pastoreado. Por eso la religión siempre ha sido tan utilizada por los poderes fácticos, y en una connivencia con Mi Iglesia de la que ésta sale muy beneficiada, ejerciendo su implacable tutela de las libertades. Si a ésto se une el que la desigualdad social es una admirable generadora de fe, queda claro el inigualable virtuosismo que supone la aceptación de la divina providencia. Es una verdadera pena que todo ésto se pierda con el avance en los derechos sociales y con la peligrosísima profundización en la laicidad del estado.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El alma.

Es bien sabido, hijos Míos, que el ser humano se compone de dos elementos que son el cuerpo y el alma. El primero sirve como mero contenedor desechable para el segundo que, es un bonito elemento mágico que otorga al ser humano la tan ansiada inmortalidad. Es evidente que nada importa que la existencia del alma sea algo completamente infundado, porque ser algo en lo que se ansia tanto creer, queda completamente exonerado de la necesidad de una demostración empírica, pudiendo simplemente ser justificado mediante la recurrente figura del Señor de los Vacíos. A la mayor parte de la población creyente, tanto en las deidades tradicionales como en las de "marca blanca", como a los simples y abundantes magufos, les es más que suficiente con eso. 

 

Otra cosa son los siempre detestables ateos, siempre incordiando con su necesidad de explicaciones racionales y empíricas. Porque sólo gente de tan despreciable calaña puede cuestionarse la existencia de un alma inmortal que proporciona al hombre esa consciencia eterna que le hace superior al resto de criaturas de Mi creación. En tal estado de insurrección mental podrían, incluso, surgir preguntas como:

- ¿Por qué siendo el alma un elemento sobrenatural, ajeno a las leyes materiales que gobiernan al cuerpo que la porta puede ser tan fácilmente alterada por simples procesos físicos o químicos?.
- ¿Qué ocurre con el alma de los muertos cerebrales y con su conexión inalámbrica al cuerpo vivo?.
- ¿Qué le ha pasado al alma de alguien que ha nacido con una minusvalía cerebral o de qué modo ha podido deteriorarse esta de forma irreparable cuando esta le ha sido sobrevenida por causa de un accidente o una infección que dañan, precisa y sospechosamente, al cerebro?.
- ¿Qué le ocurre el alma de los enfermos mentales?.
- ¿Cómo puede la consciencia cuyo origen está en algo tan inmaterial como el alma alterarse como consecuencia del consumo de algo tan mundano como las drogas?. Es más, ¿cómo puede ser alterada tan mágica sustancia en función de algo tan banal como son los niveles hormonales del organismo?.

Con tales preguntas no hago sino demostrar, una vez más lo dañino que puede ser el escepticismo ateo, estimados crédulos. Y no os quepa la menor duda de que esta gente que no sólo no se somete al aborregamiento de la fe, sino que no es capaz ni tan siquiera de supeditar cualquier razonamiento la más visceral necesidad de creer, verá arder su alma al servicio del Maligno en el justiciero fuego eterno creado por un Dios tan infinitamente benevolente como Yo.

jueves, 17 de febrero de 2011

El Señor de los vacíos.

La religión sólo es útil si sirve para generar certezas con las que rellenar fácil y rápido los inabarcables vacíos del conocimiento humano, con ese gran parche llamado Dios. Dado que Mi existencia se fundamenta en el desconocimiento, es lógico que cuanto más grande es lo ignorado, mayor es la estupefacción creada y más irresistible es la tentación de buscar tan recurrente atajo. El hecho de que el avance del conocimiento vaya acompañada de un continuo repliegue en Mis posiciones, algunas tan añoradas por los de Mi gremio como eran las de dar sentido al día y a la noche, en ningún caso debe haceros llegar a la dañina conclusión de que esa tendencia es irreversible, ya que podría llevaros a poner en duda vuestra necesaria fe. Ante todo nunca hay que rendirse y nuestro favor juega el hecho de que el avance de la insolente ciencia la va llevando cada vez más cerca de los límites de la capacidad de comprensión humana, surgiendo a su vez nuevos, fascinantes y acogedores vacíos en los que Yo siempre tendré cabida, aunque sea sólo de forma temporal. Poco importa a quienes en su necesidad de creer el hecho de que Yo, ese Gran Ingeniero hacedor de las sublimes leyes y constantes físicas, sea tan infinitamente arrogante, indolente, sádico y olvidadizo siempre que tenga unos gustos tan cutres y humanos como los que caracterizan a Mi religión. Al fin y al cabo, esos gustos son el componente más demandado por quien ansía creer.


 Es completamente necesario que Mi Iglesia siga oponiéndose al avance científico en la medida de sus posibilidades y, cuando cuando este amenace con desauciarme nuevamente de cualquiera de Mis vastos dominios, ha de seguir con su ejemplar labor de reinterpretación parcial de lo conocido y de realojo en los nuevos vacíos originados, siempre negando este repliegue de posiciones que podría ser tan mal entendido.
Nunca os olvidéis de que Yo soy quien ha de rellenar los vacíos del conocimiento, hijos Míos, la única y auténtica personalización de la Ignorancia, por mucho que otras deidades impostoras hayan servido o puedan servir para realizar esa misma función.

miércoles, 9 de febrero de 2011

La falta de vocaciones.

Es por todos bien conocida la falta de vocaciones que padece hoy en día a Mi Iglesia. La culpa, claro está , no es sino la secularización de la sociedad y del olvido de Mi, vuestro Dios, que caracteriza al mundo moderno. Dado que tal ausencia aumenta con el desarrollo de las naciones, es evidente que tanto el aumento en el nivel cultural de la población como la disminución de sus niveles de pobreza son totalmente contraproducentes para la fe y resultan completamente favorecedoras tanto para el aumento del ateísmo, como para la vanalización de esta que se produce en aquellos incapaces de desvincularse completamente de unas creencias religiosas en las que han sido adoctrinados. Quiero por tanto, animar a Mi Iglesia para que no cese en su empeño de total oposición al progreso de los pueblos y de su ciencia, así como a que siga ejerciendo su tradicional, y cada vez más dificultosa, función de tutela de esas libertades que tanto daño han ocasionado a una población que va perdiendo la mentalidad borreguil tan necesaria para la fe como para la formación de sus pastores.


martes, 1 de febrero de 2011

Marcial Maciel:«Una figura enigmática» para Benedicto XVI

Hoy vuelvo a tratar el tema del pastor Marcial Maciel, hijos Míos, con lo que ello conlleva de escándalo y de fraude a Mi felizmente aborregada feligresía. El motivo es que el bueno de Benedicto ha realizado unas manifestaciones en las que dice que "Para mí, Marcial Maciel sigue siendo una figura enigmática." 
Y es que hay algo que sigue sin cuadrar en el privilegiadísimo cerebro de Joseph Ratzinger, hoy jefe Supremo de la Iglesia católica. Le resulta todo un enigma alguien cuya disipada vida evidenciaba una flaqueza continua de su fe ha conseguido una obra tan magna como la creación de los legionarios de Cristo, admirable y muy rentable secta católica al servicio especializada en satisfacer las necesidades de fe de los más adinerados. Para su mente racional y extraordinariamente lúcida - en la que no tiene cabida la más fácil y evidente de las interpretaciones -, el silogismo es obvio: Si el árbol está podrido, los frutos lo estarán también, pues algo así fue dicho, con la absoluta certeza que caracteriza a las convicciones basadas en la fe, por Mi chavalote Jesucristo. Nada se le ocurrió de pensar que, era un simple impostor más que se había sobrepasado, hasta el punto de quedar en la más vergonzosa evidencia, manejando las convicciones de la gente en provecho propio. De hecho hizo muy bien en no planteárselo porque podría haber llegado a la conclusión de que toda la estructura de Mi Santa Iglesia es simplemente lo mismo. Poseedor como es de una mente aguda y luminosa, acostumbrado a hallar siempre la concordancia perfecta entre la fe y la razón, - eso es supeditando siempre al segunda a la primera y haciendo que la fe mediatice hasta el más mínimo razonamiento - ha seguido el procedimiento que cualquier mente virtuosamente controlada por fe seguiría y ha desechado la única posible por ser gravemente inconveniente para esta, viéndose completamente falto de explicaciones. Ni tan siquiera han quedado las recurrentes y vagas excusas, tan peregrinas como rebuscadas, que suele emplear Mi clero.
Viendo los informes elaborados por sus visitadores apostólicos acerca de tan lucrativa congregación: 
"La necesidad de redefinir el carisma de la congregación de los Legionarios de Cristo, preservando el núcleo verdadero, el de la ´Militia Christi´, que caracteriza la acción apostólica y misionera de la Iglesia y que no se identifica con la eficiencia a toda costa."
"La necesidad de preservar el entusiasmo de la fe de los jóvenes, el celo misionero, el dinamismo apostólico, por medio de una adecuada formación"
nuestro muy querido y admirado Benedicto XVI, inteligente y sabio como pocas personas en el mundo, se encuentra ante dos piezas de un rompecabezas que no pueden unirse entre sí. ¿Un árbol corrupto que da frutos buenos? ¡Eso contradice a lo que su razón le dicta y contradice las enseñanzas de Cristo! .

O bien todas las acusaciones contra Marcial Maciel eran falsas, o bien lo es la figura de Cristo. Ese es el sutil razonamiento con el que Lucrecia Rego de Planas, directora de catholic.net y legionaria ella, pretende argumentar en favor de la figura de su fundador. Ni que decir tiene que este razonamiento es válido sólo para quienes nunca podrían llegar a plantearse la falsedad toda Mi religión. Para los demás, y en base a sus propios razonamientos, los hábitos pederastas ejercidos sobre sus seminaristas y sobre sus propios hijos del fundador de los legionarios de cristo supone una prueba más de su carácter totalmente fraudulento, mostrándose como una mera invención al servicio a la necesidad de creer. Pero como bien dice ella:

¿Cómo terminará esta historia? Todos lo sabemos: en el día del Juicio Final la verdad saldrá a la luz y el cerebro del Papa podrá descansar. Mientras tanto no nos queda más que orar y seguir siendo fieles en el lugar en el que Dios nos ha puesto.
 Podeís rezarme servilemente, hijos Mios.

miércoles, 19 de enero de 2011

Los milagros.

Un milagro, hijos Míos, es un "hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino". Si se analiza esta definición podremos ver que el hecho de no ser explicable depende mucho de la voluntad de buscarle explicación. Esa voluntad es inversamente proporcional a la sinceridad de la fe de quien ha de poner en duda tal fenomenología y es por tanto, completamente reprobable, por abandonar el sujeto el sublime estado borreguil del creyente ejemplar. También es evidente que con esta piadosa definición se invierte la carga de la prueba, algo que satisface a la escasa sed de raciocinio de la mente religiosa y que actúa a forma de obstáculo para aquellas gentes escépticas e infieles, siempre sometidas al desorientador racionalismo. Cuando se ha utilizado así, una vez más, la ignorancia como argumento central en favor de las creencias religiosas, se puede adjudicar el fenómeno en cuestión a la explicación ansiada, consistente en la intervención divina, sin necesidad, por supuesto, de buscar ninguna prueba vinculante. Los milagros son auténticos siempre que sean atribuidos a cualquiera de las ingente cantidad de deídades de Mi religión monoteísta pero nunca para el caso del resto de falsas y mitológicas religiones. Porque, aunque sus características objetivas sean indistinguibles, es bien conocido por los verdaderos creyentes que su fe verdadera, profesada por Mí, les hará aparecer ante sus ojos fácilmente como creencias fraudulentas, supersticiosas y Absurdas. Eso suponiendo tales fenómenos inexplicados hayan llegado a existir alguna vez y no resulten un mero producto de la irrefrenable imaginación humana al servicio de su necesidad de creer.


Los milagros han de ser también, en tanto y cuanto que fenómenos extraordinarios, sumamente infrecuentes, y precisamente por eso pueden ser un simple producto del azar. Pero es aquí cuando Yo, vuestra pedagógica deidad he de aclaraos algo. Cuando algo tan improbable ocurre con connotaciones negativas es cuando ha catalogarse como una azarosa desgracia en la que nunca se ha de responsabilizar a una deidad tan bondadosa como Yo. Es, sin embargo, cuando tiene consecuencias positivas, cuando sí merece llamarse milagro, hijos Míos y darse a conocer. Así, si un piadoso creyente experimenta una inexplicable curación después de dedicar sus oraciones al santo o virgen de turno, eso es un milagro. Si padece un súbito empeoramiento igual de inexplicable eso es fruto del azar y de la desgracia. Lo importante por el bien de la fe es que, en ningún caso, ha de intentar averiguarse si la frecuencia estadística de un suceso es diferente de la existente sin fe ni rezos de por medio o de la resultante con la invocación de falsas deidades. En cualquier caso, es sumamente importante para la difusión y el prestigio de los milagros buscados insistentemente, el hecho de que sólo sean noticia los contadísimos casos en los que se obtiene algún resultado positivo,  precisamente por lo muy anecdótico del asunto, y nunca la abrumadora mayoría de fracasos.
Resulta una conclusión obvia con esta definición, que cuanto más precario es el conocimiento humano más fenómenos quedan inexplicados para poder ser libremente calificados como milagros, a la vez que los superpoderes utilizados son cada vez más sutiles y menos espectaculares. Ya no se hacen esos grandes alardes públicos de magia en los que se multiplicaban panes y peces, se detenía al Sol en el firmamentod, se resucitaban tanto a gallináceas como a personas, se sometía a bestias a la fe o se levitaba. De hecho, podría parecer que, son cada vez más infrecuentes a causa del avance de la ciencia. Pero eso nunca debe confundir a Mi feligresía, plenamente conocedora de que tal descenso tanto en cantidad como en calidad en los milagros con los tiempos se justifican simplemente en base a Mi  proverbial y creciente indolencia.

jueves, 6 de enero de 2011

Superstición y religión.

La superstición es la propensión a la interpretación no racional de los acontecimientos y la creencia en su carácter sobrenatural. Así, en el diccionario panhispánico de dudas, se define como "creencia contraria a la razón". Con tales definiciones, hijos Míos, en donde podría ser tan sumamente fácil encajar a las religiones por parte de los más descarriados y libertinos miembros de Mi rebaño, es donde entra la socorrida definición de la RAE:

"Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón."

Sin duda, la fe profesada por el piadosa autor de tal definición le honra y le ha iluminado a la hora de su redacción. Pero lo cierto es que, si fuese realmente inexistente la relación entre superstición y religión, no habría hecho falta hacer tan forzada justificación, por otro lado obviada en el panhispánico. Y es que en algo se ha de notar que España es la nación predilecta del sagrado corazón de Jesús. Es por eso, crédula feligresía, que por muy contraria a la razón que pueda ser, la fe religiosa supone un tipo de manifestación supersticiosa tan sofisticado que la ha de hacer indigna de recibir tan despectivo nombre. El mero hecho de que las religiones sean evidentes formas estandarizadas y consolidadas de superstición modeladas por el encauzamiento cultural sobre la materia prima de la desbordante capacidad humana para creer en lo sobrenatural, las ha de hacer merecedoras de un estatus artificialmente superior. En esta clase alta reguladora de la superstición sólo han de tener cabida las religiones más mayoritarias y tradicionales, como es el caso de la Mía -la única verdadera por supuesto- y nunca la multitud de minoritarios y pintorescos credos surgidos de forma inflaccionaria como producto de una desmedida tendencia humana para creer en cualquier cosa.


Es completamente inaceptable vincular a la Fe en Mí con cualquier tipo de manifestación supersticiosa, dado que Yo soy, nada menos, que el Supremo Ingeniero, el prestigioso Creador de las sublimes leyes de la física que rigen el Universo. Además, es innegable que toda superstición que se precie ha de poseer ritos y amuletos mágicos, algo por completo inexistente en Mi religión, que sin embargo sí es poseedora de elementos tan intachablemente racionales como los sacramentos de la oración y la penitencia, del uso de bellas y recargadas estampitas, medallas, exvotos, rosarios y escapularios, de costumbres como poner velas a al Santo o Virgen de turno para que te conceda un deseo, de la búsqueda de la buena suerte que otorga una bendición como Dios manda (en seco o con agua bendita), del coleccionismo de reliquias sagradas, de procesionar con el santo del lugar a hombros pidiendo la llegada de las tan ansiadas precipitaciones, de pedir novio a San Antonio, etc. Porque eso sí, hijos Míos, siempre debéis tener muy presente que para que una fe prolifere, ha tener esa omnipresente cutrez que nuestro supersticioso público demanda.

martes, 21 de diciembre de 2010

Monoteísmo del bueno.

En estas fechas tan señalizadas quiero traeros, hijos Míos, una bella estampa familiar del elenco de deslumbrantes deidades que forma esa Mi religión, auténticamente monoteísta. El hecho de que existan tantas criaturas con superpoderes a las que poder orar no es sino una respuesta a las demandas del crédulo rebaño humano, siempre tan necesitado de una transcendencia poseedora de las mayores cotas de cutrez.



Así que hay queda ese maravilloso ejemplo de familia tradicional cristiana, devotos Hijos Míos, profesantes de una religión como la católica, verdadera garante de un monoteísmo del bueno.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un Dios de marca blanca.

El avance de los tiempos, con lo que de progreso de la la razón, del conocimiento y de las libertades conlleva, ha ocasionado un incremento del número de gente a la que le cuesta más creer en las deidades tradicionales a medida que se van quedando desfasados los arcaicos postulados de sus religiones ancladas a unas verdades reveladas absolutas y, por tanto, necesariamente inamovibles. Resultan entonces especialmente contraproducente para la fe valores tan importantes como el Oscurantismo, la Hipocresía y el Absurdo que caracterizan a Mi Iglesia. Eso por mucho que se consiga un cierto progreso con la ayuda de unas constantes e inevitables reinterpretaciones y relativizaciones de lo absoluto con el único fin de no quedarse fuera del mercado.
Es así que cada vez es mayor el número de gente que realiza una interpretación propia al gusto de sus necesidades, construyéndose su propia deidad a conveniencia. Ya que "en algo hay que creer", es más fácil hacerlo en una deidad genérica hecha a la medida del individuo.


Este proceso puede darse de muy diversos grados, yendo desde un simple tuneado de deidades como Yo o Mi Hijo, o la deidad predominante en el ámbito geográfico del sujeto, hasta la completa construcción de una nueva deidad tanto con con mezcla de varias como con imaginativas aportaciones propias. Lo único importante en el proceso es crear una deidad con el atractivo irresistible que proporciona el creer en lo que se ansia creer.
Quiero dejar bien claro que para considerarse un auténtico católico hay que creer en todos y cada uno de los caducos dogmas y preceptos de Mi Iglesia, ya que el hecho de cuestionárselos, olvidarlos o seleccionarlos al gusto para una mejor digestión, no tomándose en serio la fe como un buen borrego, simplemente porque sean Absurdos, sólo sirve para alejar al individuo de Mi verdad así como para acercarle a fuego eterno de la condenación, por mucho que pueda servir para aplacar los miedos existenciales y la necesidad de creer en lo sobrenatural.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Creced y multiplicaos.

Devotos y crédulos feligreses, el asunto hoy tratado es de suma transcendencia. Se trata de Mi expresa y bien conocida voluntad de que los humanos se reproduzcan ilimitadamente hasta rebosar la Tierra. El fin último ha de ser el de tener hijos que puedan crecer dichosos en su fe en Mí, una vez hayan sido convenientemente adoctrinados, claro está. Su comportamiento reproductivo ha de ser exactamente igual que el de todas las criaturas vivientes, cuyo ciego fin último es llenar el mundo de los de su especie.

El problema es que su inteligencia capacita a la especie humana para darse cuenta de algo tan simple como el que, con unos recursos naturales limitados, el crecimiento poblacional no puede ser ilimitado, así como para conocer las trágicas consecuencias que conlleva la superpoblación en cualquier grupo humano o animal. Lo cierto es que todas las especies animales sufren un control poblacional y cuando no es en forma de depredación, competencia o limitaciones del ecosistema lo es por hambrunas, enfermedades o sangrientas luchas intraespecíficas..La diferencia es que el ser humano es capaz de elegir conscientemente el sistema de control menos traumático y es ahí donde debe entrar la fe, para desposeer al hombre de semejante privilegio, equiparando su comportamiento reproductivo al de cualquier otra especie, mediante la completa anulación de esa misma inteligencia que le hace creerse superior al resto de Mi creación. Porque las desigualdades sociales, la elevada natalidad y la miseria acostumbran a retroalimentarse de una forma altamente provechosa para la generación de esa maravillosa ignorancia que asegura una exitosa propagación de la fe. Por eso es necesario que Mi Santa Iglesia luche contra el uso de cualquier método anticonceptivo.

Pese a que Yo sólo haya tenido un hijo y a que se lo haya prohibido totalmente al clero a Mi servicio, vosotros habéis de criar sin límites, sometiendo a ese único fin toda vuestra sexualidad. ¡Creced, creed y multiplicaos!, hijos Míos, dichosos y despreocupados gracias a vuestra borreguil fe, siempre con la absoluta confianza en que al final Yo proveeré y con la única, pero suficiente, certeza de Mi existencia que supone este Blog.

jueves, 28 de octubre de 2010

Las reliquias.

Una manifestación especialmente Cutre, que evidencia el carácter idolátrico de Mi religión, es el del culto a las reliquias, esos trozos de hueso o de carne curada, cual reseco trozo de cecina de León, de cualquier parte de la anatomía de las muchas divinidades  humanas de Mi religión monoteísta. Y, sin embargo, crédulo rebaño, quiero aprovechar en este divino espacio para decir que por muy Absurdas que puedan parecer y por mucho que sirvan para desterrar cualquier atisbo de razón que pueda pretender encontrarse gracias a la visceral necesidad de creer en una religión como la Mía, lo cierto es que su servicio ha sido de inestimable valor. Porque sin tan morbosa y macabra forma de explotar los gustos idólatras del ser humano, la propagación de Mi fe, en cuanto que suprema dadora de amor y esperanza, hubiese sido, cuanto menos, más lenta, así como seguro, menos rentable. 

Los valiosos ingresos que han generado las reliquias han dado origen históricamente también a una competición entre los diferentes centros de culto cristianos, enfrascados en una denodada lucha por hacer acopio de las de mayor valor que han proliferado hasta un número tal, cuyo conocimiento haría  a buen seguro abrazar Mi fe hasta al más descreído. Entre ellas se hallan algunas tan disputadas y de tanta transcendencia como el prepucio de Mi chaval Jesucristo. El hecho de que en esa competición lo menos importante haya sido, en muchos casos, la autenticidad de las piezas es meramente anecdótico si se compara con el mucho bien que han hecho por las finanzas de la fe. Y son bien conocidas las penurias y necesidades que pasa Mi Iglesia, entregada como está al servicio de la humanidad en su sagrada misión evangelizadora.

viernes, 22 de octubre de 2010

El carácter cultural de las religiones.

Es patente a ojos de cualquiera, querida feligresía, que las religiones tienen un carácter cultural. Cada cultura conocida en la historia ha tenido sus deidades propias, siempre al servicio de sus necesidades. Eso evidencia claramente el hecho de todas esas deidades son un producto de la cultura humana que las ha creado, siendo por lo tanto meras invenciones. Todas excepto la Yo, por supuesto, que soy la única verídica. El afirmar que la religión que Me rinde culto no es también falsa, no es simple producto de la tradicional y subjetiva costumbre humana de creer lo que se desea creer, sino del hecho de que, mientras que las demás carecen completamente de pruebas sobre su veracidad, la Mía cuenta con una, que por muy aislada y solitaria que pueda estar, también es completamente irrefutable. Por supuesto que dicha prueba no puede ser otra que la existencia de este Blog.
Eso os capacita, devotos y crédulos feligreses, a aborrecer y luchar contra el pernicioso laicismo y para poder proclamar a los cuatro vientos tanto la autenticidad de vuestra fe, como el fraude y el  completo desprecio a la razón que suponen el resto de religiones, siempre al grito dichoso de: ¡Aleluya!.

domingo, 3 de octubre de 2010

El hombre y los animales.

Hoy quiero hablaros de los animales, o alimañas, como cariñosamente aparecen denominas en el Génesis, y de la relación de tan decorativas criaturas de Mi maravillosa creación con el ser humano. En su lucha por controlar su terrible miedo existencial, el ser humano siempre ha ansiado una transcendencia que le asegurase una vida después de la muerte. Necesita creerse que es la especie elegida por Mí para disfrutar de una gozosa vida eterna. Religiones como la Mía surgen para cubrir esa demanda, garantizando al hombre tanto su separación como su superioridad con respecto al resto del reino animal. Como dice el devoto psiquiatra Enrique Rojas: "La religión es la rebelión del ser humano que no quiere vivir como un animal". Lo que el hombre quiere es un dios que le haga sentirse superior y en ese proceso ha ido creando divinidades como Yo, gracias a su mayor capacidad mental e imaginación. La pena es que durante toda la historia de la ciencia se han ido derrumbando una tras otra las murallas mentales que separaban al ser humano del resto de las criaturas vivientes. Dichas barreras han sido construías únicamente a base prejuicios surgidos por la misma necesidad primordial que ha dado origen a las religiones modernas. Además, en su construcción, cada vez más a la desesperada, de esos muros entre el hombre y el resto del reino animal para salvaguardar la concepción antropocentrista que el hombre tiene del mundo, el desmoronamiento cada vez se produce antes y la reconstrucción es cada vez más endeble e insostenible con cada avance del conocimiento científico. Un enfoque tan frío y objetivo, es capaz de ocasionar descomunales estragos en la fe por culpa del irreverente y herético racionalismo de los tiempos modernos que se resiste a dejarse subyugar por esta. Para poder contemplar de una forma tan imparcial su relación con el resto de los animales, el ser humano debe vencer antes su proverbial capacidad de creer aquello que ansia creer, al margen de cualquier evidencia en contra. Y eso, por suerte devotos seguidores, resulta simplemente imposible para la gran mayoría de la población, que sigue refugiándose en la existencia de una divinidad tan suprema como Yo, creadora de las sublimes leyes del Universo, pero siempre tan humana, cercana y cutre. De no ser así tampoco cumpliría su función antropocentrista.


Por supuesto que es normal que el hombre sea la especie más importante para el hombre, como la cucaracha lo es para la cucaracha. Pero lo incómodo es percatarse de que ambas son unas de tantas de las cientos de miles existentes en un insignificante planeta entre tantos como existen en el enorme Universo por Mí creado. Desde Mi privilegiado punto de vista ciertamente puede considerarse, cuanto menos, algo pretenciosa la imagen que el ser humano tiene de sí mismo.
Pese a eso, podéis tener la certeza, devotos hijos Míos, de que Yo soy la garantía de que la especie humana es única y que gracias a Mi goza de una privilegiada situación dentro de Mi creación. No se trata de una especie más que ha de aprovechar su limitado tiempo de vida. El hombre ha de llevar una servil existencia de dolor, penitencia y sacrifico para honrar Mi infinita y bondadosa arrogancia, porque como premio Yo le proporcionaré la más dichosa vida eterna a Mi lado. No temáis derrochar inútilmente vuestras denostables vidas pecadoras en el servicio a Mí, vuestro Dios. El único realmente existente y que ha dado prueba innegable de ello con este Blog, para desgracia de los miserables ateos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La pureza de la mujer española.

En este reportaje puede apreciarse la descomunal labor llevada a cabo por Mi Iglesia, siempre en sabia connivencia con los totalitarismos, en su defensa a ultranza de la pureza de la mujer española.







No puedo sino sentir una infinita nostalgia de unos tiempos tan prósperos para la fe, en los que la dignidad de la mujer era defendida a capa y espada gracias a la verdad de Dios. Menos mal que tantos años de nacional catolicismo han conseguido lastrar lo suficiente la mentalidad de la población española como para que siga estabulada en el redil de Mi Iglesia, con algo más de libertad, pero siempre observante de las viejas tradiciones católicas que tienen su origen en tan privilegiados tiempos. Y es que, comparado con eso, cualquier cosa parece laicismo. ¿De qué si no iba a recibir tanto dinero público?. ¡Cuánto bien ha hecho Mi Iglesia y su sagrada Hipocresía en su lucha contra el pecado!.

domingo, 15 de agosto de 2010

La abducción de la Virgen.

En la festividad de la asunción de la bienaventurada Virgen María, madre de una de las deidades de nuestra religión monoteísta, se celebra el día en el que, acaba su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. Una abducción en toda regla, vaya. Quien quiera conocer los detalles de tan pintoresco y cutre relato, repleto de angelitos, puede hacerlo en este enlace:

Asunción de nuestra señora.

Sin lugar a dudas, esta historia cabría catalogarla como evidentemente mitológica, de no ser porque se trata, ni más ni menos, de un dogma de fe de Mi religión, la única verdadera, tras ser así decidido en 1950 por Pío XII, con la infalible ayuda del Espíritu Santo.
Quiero aprovechar este sagrado blog para aclarar que el hecho de que se veneren dos tumbas distintas de alguien como Vuestra Señora que se supone que nunca murió, en Getsemaní y en Éfeso, es parte de las continuas contradicciones en las que incurre la fe. Por suerte eso no supone en ningún caso un problema  dado que ésta siempre debe anteponerse a la razón ante Absurdos tan flagrantes como el tratado. La Virgen fue abducida y punto, hijos Míos, eso es dogma de fe y verdad absoluta, aunque esté muy bien que la feligresía se deje su dinero en visitar las tumbas.

Con la infinita humildad de quien se autoproclama Dios os quiero dar algunas sugerencias para vivir esta fiesta, que son las que da también Mi Iglesia:

- Tener una imagen de la Virgen María en el momento de la Asunción y poner junto de ésta un florero para repartir una flor con un letrero de una virtud propia de la Virgen para que cada uno medite en esta virtud y deposite la flor. Yo os propongo esta imagen, queridos fieles devotos, como la más adecuada y ajustada a los hechos.


    - Coronar a la virgen María poniéndole una corona y explicando al mismo tiempo por que llegó al Cielo en cuerpo y alma. Es muy importante que nadie se ría en exceso durante tan disparatada narración.

    - Llevar y ofrecer flores a la Virgen. Valdría cualquiera de los miles de vírgenes existentes.

    - Rezar el Rosario en familia con mucha devoción. También sería válida la ciberadoración de éste blog.

    - Cantar una canción a la Virgen María sin desafinar excesivamente. Eso siempre es muy agradecido por las deidades de Mi religión.
      Quiero, por último, animar a Mi feligresía a que celebre de todo corazón lo que a todas luces es un caso de abducción divina.

      viernes, 6 de agosto de 2010

      Trágico bautismo.

      Recientemente se ha dado a conocer la noticia de un sacerdote moldavo que ahogó a un bebé durante el bautismo:



      Sólo aquellos que no se toman completamente en serio su fe, albergando ciertas dudas injustificadas sobre su veracidad, pueden caer en la tentación de verlo como una negligencia del sacerdote y como una cruel tragedia, que los más ateos podrían llegar a catalogar incluso de Absurda. Esa interpretación sería correcta en el caso de que se hubiese tratado de una ceremonia iniciática de una religión falsa e idólatra, pero no, hijos Míos, se trata de la Mía, cuya veracidad se sustenta enteramente en Mi palabra, manifestada por medio de este blog. Asumiendo Mi papel de deidad intervencionista Me veo en la obligación de guiar las mentes de Mi piadoso y servil rebaño ante hechos como los acaecidos, siempre, claro está, con la inestimable ayuda de la luz de la fe.
      - Es un accidente por tratarse de un hecho sumamente infrecuente. Todos los años se realizan cientos de miles de bautizos sin que ocurra ninguna tragedia semejante. Eso sí, cuando algo sumamente infrecuente con consecuencias consideradas como positivas ocurre en circunstancias y entornos similares de proximidad a lo sagrado, a eso se le considera intercesión divina y se le denomina milagro.
      - En ese ritual, el tierno bebé pudo disfrutar del enorme privilegio de ser iniciado en la única religión verdadera , la que da sentido a la vida humana y la llena de amor y esperanza. El bautismo es el primer paso para iniciar el adocrinamiento de la tierna mente infantil, tan escasa de capacidad crítica y tan proclive a creer en todo tipo de criaturas mágicas.
      - Si un dios tan sumamente bondadoso, como es Mi caso, consiente este tipo de acontecimientos, ¿quién es el ser humano para judgarlos con su limitada capacidad para entender los asuntos divinos?. ¿No son acaso Mis designios inescrutables?, ¿no soy Yo el azote del Mal?.
      - Es indignante que el sacerdote fuese detenido por la policía. Tan sólo se limitó a cumplir son su sagrada misión de iniciar a nuevos miembros en la fe de Cristo, para que ésta pueda seguir propagándose. Esto es lo que ocurre cuando el poder civil no está sometido a la ley de Dios, única guía moral válida.
      - Puede que el bebé muriese durante el bautismo, pero en cualquier caso lo hizo en la gracia de Dios, de la que podrá disfrutar gozosamente por el resto de la eternidad. No puede decirse lo mismo de todo el mundo y hay muchos casos de personas que llevan una vida mucho más larga y, sin embargo, completamente vana y estéril. Les da por sobrevalorar la razón, anteponiéndola a la fe, la cual acaban abandonado, y se condenan ellos mismos al fuego justiciero del Infierno. ¿Acaso debería ese bebé envidiar la posibilidad de haber podido llevar la vida completa de alguien que ha relegado su fe?. ¿Acaso no son despreciables unas decenas de años de vida mortal comparadas con la inagotable vida eterna?.
      - Esta criatura ha tenido el enorme privilegio de morir antes de poder vivir lo suficiente como para ocasionarme la ofensa que supone la vida llena de pecado a la que se ven avocados los seres humanos como consecuencia de su libre albedrío.
      Es evidente que solo aquellos que carezcan de las certezas que proporciona la fe en Mí pueden ver este hecho como una desgracia y sentir compasión por el bebé fallecido y por sus progenitores. Porque como bien dijo el propio sacerdote con gran profesionalidad y desatendiéndose de la situación, el niño “ahora se encuentra con Dios”. A lo que Yo debo añadir: "e iniciado en la única religión verdadera y con una vida libre de pecado".

      martes, 27 de julio de 2010

      El machismo de Mi Iglesia

      A menudo Mi Santa Iglesia recibe injustas acusaciones de machismo. El hecho de que las mujeres no puedan alcanzar el sacerdocio ni, por ende, tener acceso a ningún tipo de cargo de responsabilidad en una institución tan proverbialmente jerarquizada como es la que vertebra tan sagrada institución, puede llevar a confusión a aquellas mentes díscolas tendentes a la fácil tentación de negarse a sojudgar cualquier tipo de pensamiento a la iluminadora luz de la fe. Ante estas falacias es necesario reivindicar el papel de la mujer en el seno de Mi Iglesia. De hecho, la mujer debería estar agradecida y halagada por haberle sido tan generosamente encomendada la importantísima responsabilidad de atender a los enfermos, barrer, limpiar, fregar, lavar, planchar, cocinar, coser y bordar, entre muchas otras, así como la más discreta función de aplacar ocasionalmente el fuego carnal, cuando este se desata irrefrenable, entre aquellos miembros heterosexuales de Mi célibe comunidad sacerdotal que renuncian a derrochar su amor con los tiernos y apetecibles impúberes cuyo cerebro esta siendo ejemplarmente moldeado con el objetivo de fomentar su fe en Mí. Este tipo de vitales funciones permite a las mujeres de Mi Iglesia realizarse sirviendo a su Dios, por medio de una servil subordinación a la jerarquía masculina. La mujer no ha de pretender pastorear al rebaño, sino gozar de la inigualable y despreocupada dicha de formar parte de él, limpiando, siempre que sea necesario, los restos orgánicos a su paso. Como bien dijo el bueno de Benedicto: "es imposible e inútil el querer imaginar una Iglesia sin la aportación femenina".


      Y para aquellos más escépticos no puede haber mejor prueba del papel protagonista de la mujer en el catolicismo, que la de Vuestra Señora la Virgen María, figura central de Mi religión, por haber traído al mundo tras concebir, por obra y gracia del Espíritu Santo, al mismísimo hijo de Dios. ¡Qué mayor privilegio que el de gestar en su purísimo vientre de alquiler a Mi chavalote!. ¡Aquí sí que no cabe interpretar un papel femenino secundario!. Ni más ni menos que una mujer dándole descendencia masculina a un Dios tan machote como Yo, con la ayuda de un palomo. ¿Alguien osa desafiar Mi ira justiciera acusándome de machista ante semejantes argumentos?.
      Además, las mujeres también tienen permiso para ejercer el sacramento de la oración, con lo que eso supone de privilegiado acceso a Mí. Yo os garantizo, hijos Míos, que son escuchadas prácticamente con el mismo interés que los rezos masculinos.
      Hay que decir que si la iglesia fuese machista el grueso de su feligresía practicante no estaría formado por mujeres, muy especialmente las de mayor edad. Bien es cierto que en muchos casos dicha edad es la que les ha permitido mantenerse a salvo de los perniciosos efectos de avances sociales como la igualdad de género.
      El avance del feminismo supone un desafío a la ley natural y a la voluntad divina. No basta con reinterpretar generosamente los libros sagrados para hacerlos compatibles con las nuevas exigencias del mercado. Como ocurre con todas las religiones, su exclusiva posesión de la verdad absoluta e inamovible generadora de dogmas soporta muy mal el paso del tiempo y los avances sociales. Dejan en escandalosa evidencia el carácter ya obsoleto de unos valores morales intemporales cuyo origen divino no admite anacronismos. Eso conllevaría el que esas religiones son una mera creación humana fruto de la mentalidad de épocas pasadas en las que la mujer era consideraba un ser inferior.
      Por eso la mujer ha de defender su dignidad llevando una existencia dichosa en el servicio a su marido y la gestación de tantos hijos como les de Yo, con actitud que muestre en todo momento su atenta disposición. Es escandaloso como, con tantos avances, se está poniendo en serio peligro el modelo tradicional de familia. El divorcio, los anticonceptivos y el aborto son peligrosas obras del Maligno. La mujer maltratada ha de aguantar lo que le de Dios, porque así debe ser. Porque una sociedad en la que la mujer intenta emular antinaturalmente al varón buscando responsabilidades que no le corresponden es una sociedad degenerada y atea. En la incomparable labor de tutela de las libertades, Mi Santa Iglesia debe velar por el cumplimiento, siempre, de Mi magnánima voluntad, la del único Dios verdadero cuya única garantía de veracidad es su existencia probada, al fin, mediante la reveladora creación de este blog.

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