viernes 23 de mayo de 2008

Mis parroquianos cósmicos.

El astrónomo jefe del Vaticano afirmaba recientemente que no hay un conflicto entre la fe en Dios y la posibilidad de que exista vida inteligente en otros planetas, que podría ser más evolucionada que la humana.


Creer en Dios y en los extraterrestres es compatible

Ante esta noticia tengo que hacer las siguientes observaciones:
- Mi existencia es lo que garantiza al ser humano la supremacía de la creación. Las personas creen en mí para auto convencerse de su propia trascendencia. El hecho de que puedan existir otras criaturas que les quite el papel protagonista de la creación sería el fin de mi fe.
- El avance de la astronomía hace que cada vez os veáis obligados a contemplar a vuestro planeta con más modestia en la inmensidad del Universo. Eso también hace que parezca menos descabellado el que pueda existir vida en otros planetas y que parte de esa vida pueda ser inteligente. Ante esto la historia nos ha enseñado que la mejor opción es anticiparse al avance en la ciencia y en la percepción humana del Universo adoptando la estrategia de alejamiento de lo científicamente demostrable.
- La única forma de hacer conciliables los dos puntos anteriores es que, pese a que puedan existir seres extraterrestres inteligentes y más evolucionados que los seres humanos, estos siguen siendo las criaturas elegidas por Mí y a las que mandé a mi único hijo Jesucristo. Todos los extraterrestres, por supuesto, están también obligados a adorarle.
- La historia puede llegar a quedar tan bonita que se parezca a una parábola infantil si decimos que mis parroquianos cósmicos están más evolucionados porque son mejores borregos, siendo el homo sapiens la oveja descarriada del Universo.
- Su progreso es mayor porque tienen más fe. El vivir completamente conforme a mi religión es garantía de desarrollo científico.
- Por supuesto que los extraterrestres están también mucho más evolucionados porque creen en Mí exclusivamente, disfrutan de mi misericordia y no hay el tinglado de religiones del planeta Tierra. Entre ellos no hay musulmanes, budistas, judíos o demás falsas religiones. No puede ser de otra forma porque solo hay una verdad y es la Mía, una verdad de amor.
- La Biblia parcece no mencionar nada al respecto, pero si se reinterpreta convenientemente seguro que se encuentra una alusión inequívoca para ésto, como para cualquier otra cosa, es lo bueno de su extensión.
- No conviene confundir a ángeles o demonios con extraterrestres, por muy atractiva que resulte la idea para los ocurrentes aficionados a lo paranormal.
- Pese a que pueda existir otro tipo de vida inteligente en el cosmos, otra cosa es que se pasen de turismo por la Tierra. Hay que reconocer que abunda la gente proclive a creerse lo que le echen, tanto encuentros extraterrestres como apariciones de la Virgen. Ese tipo de personas pueden ser los mejores sustratos para cultivar mi fe pero un exceso de credulidad puede hacer que mezclen indiscriminadamente creencias de todo tipo.
- Es de esta manera como la existencia de extraterrestres no cambia nada en mi fe, porque Yo sigo poseyendo la supremacía y el poder absoluto sobre todo lo creado.

Después de estos comentarios seguramente querréis que os revele la verdad sobre el asunto. Lo cierto es que una imagen vale más que mil palabras y os dejo esta que deberéis saber interpretar correctamente para aclarar el asunto:


jueves 15 de mayo de 2008

El horror laicista.

El laicismo puede definirse como la doctrina que defiende la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, cuyo ejemplo más representativo es el "Estado laico" o "no confesional". El hecho de que los derechos civiles se libere de influencias religiosas es lo que garantiza la igualdad entre credos y permite que todos los ciudadanos puedan profesar la religión que libremente han elegido, de igual forma que se respetan los derechos de quienes no practican ningún tipo de creencia religiosa. En un Estado laico resulta imprescindible la separación entre Iglesia y estado.
Esta puede ser la interpretación más objetiva y resultar sumamente convincente para cualquiera cuyo razonamiento carezca de la necesaria orientación de la fe. Para aquellos que deseen vivir en la plenitud de mi mensaje de amor, el demonio del laicismo debe verse de la siguiente manera:
- La separación entre Iglesia y Estado priva a la primera de la necesaria influencia sobre las decisiones políticas. Todas las religiones son fraudulentas y solamente sirven para saciar la visceral necesidad de mi existencia y cuando digo todas me refiero a absolutamente todas, menos la Mía claro. Para que los ciudadanos puedan vivir iluminados por Mi verdad, debemos controlar los entresijos del poder tanto como nos sea posible. Un modelo ideal sería el de la Edad Medía y el de la Inquisición, aunque esta ya no resulte comercial. Para que mi eterna misericordia se extienda es absolutamente imprescindible, hoy en día, que nuestras intenciones no resulten evidentes. Desde esta postura de ocultación de nuestros objetivos debemos en primer lugar interpretar el laicismo de una forma mucho más conveniente para nosotros que la anteriormente expuesta. Es así que debemos difundir la interpretación de que el laicismo es bueno en la medida en que el estado no se inmiscuye en la doctrina religiosa. Queda muy bonito y no deja de ser verdad, queremos ser nosotros los que nos inmiscuyamos en el Estado porque al fin a al cabo llevamos razón. A mi Iglesia le asiste la verdad por Mí revelada. Este laicismo unidireccional nos beneficia y le damos el nombre de sano laicismo.
- El laicismo bidireccional lo denominamos laicismo negativo y es al que realmente debemos temer. La postura a mostrar es decir que sería discriminatorio el que el Estado ignorara el hecho religioso. Queda claro que estoy hablando de mi religión, ya que al privilegiar a esta es inevitable discriminar a las demás. En cualquier caso no pasa nada porque todas las demás religiones son fraudulentas y eso lo digo yo, el mismísimo Dios.
- La pérdida de poder de mi Iglesia en un estado aconfesional tiene consecuencias devastadoras. Como ejemplos más evidentes están la pérdida de financiación pública (aunque proclamemos la pobreza estamos aquí por dinero) y lo que quizá sea más importante, la desaparición del monopolio del adoctrinamiento temprano en la educación pública. Es dicho adoctrinamiento el que amansa a los jóvenes borregos, de forma que siempre contemplarán mi rebaño de una forma que no lo haría un ejemplar silvestre. Esta cura de subjetividad ha sido hasta ahora el mejor antídoto contra el laicismo.
- Debemos esforzarnos en intentar mostrar al laicismo en posición de igualdad con respecto a las religiones, en lugar de la interpretación correcta que es la expuesta al principio de esta entrada. Puede parecer un razonamiento absurdo pero no hay nada que la fe no consiga.
-Todo lo anteriormente expuesto es válido para países como España, Méjico y resto de Latinoamérica, en los que la religión dominante es la católica. Un argumento a usar en dichos países sería el alto porcentaje de población bautizada.
- En el caso de países no aconfesionales en los que Mi religión no sea la mayoritaria el laicismo deberá considerarse de otra forma porque nos sirve para superar la discriminación sufrida con respecto a la religión dominante.
Con lo anteriormente expuesto quedan meridianamente claros los motivos para la condenación a la que se ve avocado un pueblo que cae en la degradación laicista.

Finalmente solo me cabe recordar más que os vale no visitar bajo ningún concepto la web de Laicismo.org ni mucho menos participar en las dañinas campañas que allí se promueven.

viernes 9 de mayo de 2008

El bueno de Gustavo Bueno.

En este vídeo, el filósofo Gustavo Bueno habla de la religión:



Ante semejantes afirmaciones solo puedo hacer dos valoraciones:

- ¡¡Un Dios ateo!!, ¡¡qué ocurrencias!!.
- Teófilo tenía razón porque efectivamente tengo barba.

miércoles 30 de abril de 2008

De como considerarse monoteísta con tres dioses reconocidos.

En entradas anteriores fui explicando el camino seguido por las religiones antiguas paganas e idólatras desde su primitivismo inicial, en un progreso del conocimiento y la razón hasta llegar a descartar la infinidad de dioses politeístas existentes para quedarse con uno sólo. Es evidente que el politeísmo solo puede tener sentido para alimentar la parte más irracional del pensamiento humano, que busca la respuesta a sus dudas existenciales y la satisfacción de su visceral necesidad de transcendencia en deidades "de andar por casa" pero ciertamente contradictorias en incapaces de resistir cualquier análisis lógico. Dicho sentimiento de atávico que tiene mucho de superstición sigue estando muy presente hoy en día, aun cuando el ser humano haya llegado mediante la lógica, a reconocer la superioridad monoteísta, la existencia de un dios en régimen de monopolio. Ese dios, evidentemente, soy Yo.
Llegados a este punto tengo que analizar las acusaciones que podrían hacerse acerca del misterio de la Sagrada Trinidad (un sólo Dios en tres personas distintas):
- Es cierto mi religión puede parecer una chapuza de monoteísmo y que sucumbe a las mismas incongruencias y contrasentidos de las religiones politeístas.
- Es un hecho que tanto judíos como musulmanes consideran al cristianismo como un falso monoteísmo.
- Podría extraerse la conclusión de que se recurre a la atávica necesidad humana de cercanía a sus deidades y de idolatría que podría calificarse de "visión religiosa folclórico-pachanguera".
- Dicho sentimiento ciertamente existe y se ha usado por todas las politeístas, pero nunca ilícitamente por la mía, por mucho que pueda parecerlo el que un Dios omnipotente nos envíe a su hijo para revelar que son tres pero solo uno.
Ante estas aparentes contradicciones tengo que aclarar que:
- El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo. Por ser dogma de fe tiene que ser irremediablemente aceptado por quien se considere cristiano. Así es porque a Mí me da la gana que sea.
- Se denomina misterio porque no puede ser comprendido mediante el uso de la razón. Es completamente ilógico el que Yo, mi chaval Jesucristo y el tal Espíritu Santo seamos tres personas diferentes pero solo una. Se pueden hacer innumerables esfuerzos para realizar un cierto acercamiento desde la razón mediante metáforas pero el caso es que no tiene sentido, os lo creéis y punto, que para eso está la fe.
- La razón puede servir para desenmascarar las primitivas religiones politeístas pero no debe usarse contra mi religión.
Sentid como mi amor os llena el corazón y mi fe os alumbra en la oscuridad racionalista que no podrá conmigo. Soy el único Dios que queda, soy el verdadero y soy tan moderno que escribo un blog.

domingo 13 de abril de 2008

El miedo a la condenación como inestimable recurso.

En este vídeo Richard Dawkins, ese gran defensor del detestable ateísmo, contesta a una pregunta que le plantean al final de su conferencia.




La chica que hace la pregunta tiene razón en decir que posiblemente sea la que más fácil de responder le resulte a Richard pero para ella, que ha recibido el necesario adoctrinamiento, probablemente sea una cuestión de primer orden. El miedo a la condenación por no creer en Mí es un argumento muy útil en el adoctrinamiento temprano, evitando junto con su ya miedo innato y visceral a mi no existencia, la inconveniente aparición de razonamientos críticos que la alejen de la fe. Es eso lo que la provee de la admirable falta de objetividad necesaria para tener el valor de hacer esa pregunta. Lástima que en su encomiable actitud, caiga en el error de pensar que algo que ha sido tan eficaz para formar su forma de ver el mundo, puede ser también efectivo en quien se ha librado de los efectos del adoctrinamiento y contempla a todas las religiones por igual, considerando al suyo como uno más de todos los dioses que han existido y existen. Por desgracia ese hombre, como despreciable ateo, tiene una visión más amplia que quienes en el debate sobre la existencia de Dios, dan por hecho que su dios es el único posible, aquel del que lleva la impronta.
La respuesta ha sido pues, un baño de irreverente objetividad, demostrando que su Dios también puede ser visto desde el punto de vista que ve ella a los demás, incluyendo algunos que seguro considera ridículos. Es la ventaja que tiene aquel cuyos razonamientos no están limitados por el miedo a la condenación o a mi no existencia.
El consejo a mis fieles es que, por mucho que su iluminadora fe nacida del adoctrinamiento temprano les impida considerar a su dios como uno más de la ingente cantidad que se veneran o se han venerado, hagan un esfuerzo para ponerse en el lugar de quienes no tienen su suerte y pueden ver también a su religión como ellos ven al resto.
No solo hay que demostrar la existencia de un dios, hay que conseguir acertar con el dios correcto de todos los modelos existentes en el mercado. Ni que decir tiene que el único modelo verdadero de dios soy Yo, que soy un dios tan moderno que tengo un blog.

viernes 11 de abril de 2008

Las estrategias frente a la insolencia de la ciencia.

Como ya he expuesto en anteriores entradas, la religión surgió como atajo para responder a todas aquellas preguntas del ser humano para las que no había una respuesta inmediata. Fué con el avance del conocimiento y el dañino surgimiento de la ciencia como las religiones dejaron de tener el monopolio para explicar el mundo. A medida que se iban explicando de forma racional los fenómenos naturales la religiones cedian terreno. Esto ocurrió pronto con explicaciones religiosas como el origen del día y la noche y no ha parado de ocurrir hasta nuestros días. Ante esta situación la estrategia de repliegue fue la única posible puesto que el saber es infinito y siempre se podría encontrar refugio en la falta de conocimiento para seguir justificando los principios religiosos. Ante esto las estrategias posibles eran y siguen siendo dos:

- Estrategia de enrocamiento. Durante mucho tiempo el repliegue fue de mínimos en una estrategia de acantonamiento en los límites de la ciencia que tuvo como consecuencia el constante avasallamiento de las explicaciones religiosas por las demostraciones científicas. El problema evidente que esto siempre ha planteado es que a aquellos en los que el adoctrinamiento no logró eliminar la capacidad crítica completamente, les resulta fácil darse cuenta de la clara estrategia de "salvar los muebles". Aunque hoy en día sigue habiendo desde ciertos ámbitos religiosos una férrea defensa de todos y cada uno de sus principios por muy insignificantes y absurdos que sean, esta estrategia de desprestigiar la ciencia está destinada al fracaso salvo que haya un giro inesperado en el avance de la cultura humana y se vuelva a menospreciar la razón, volviendo al tan otrora próspero oscurantismo medieval. El caso es que nos podemos ver ante posturas tan ridículas como la de un clérigo musulmán defendiendo recientemente en una televisión irakí el que la Tierra es plana.

- Estrategia de alejamiento de lo científicamente demostrable. Ante lo anteriormente expuesto es mejor sacrificar las posiciones menos valiosas y establecerse sólidamente allí donde el avance de la ciencia y del conocimiento es previsible que le cueste más tiempo llegar, porque antes se deben resolver un elevadísimo número de cuestiones previas. El punto débil de esta estrategia es que, aun cuando el avance científico no logre demostrar la falsedad de nuestros postulados, queda cada vez más clara la evidencia de que es posible el avance sin explicaciones sobrenaturales. La única solución para este problema es destacar las lagunas del conocimiento y recrearse en lo que hasta el momento se ignora para alegar que son pruebas de Mi existencia. La consecuencia de esto es que la sociedad se da cuenta de la oposición entre fe y ciencia. Ante esto es fundamental (como muy bien hacía el padre Jorge Loring en el último vídeo suyo puesto en este blog) decir hasta la saciedad que no hay contradicción entre fe y ciencia, intentado ocultar los ataques de la primera a la segunda e insistiendo en que tienen diferentes ámbitos de actuación. Como todos los pasos intermedios son utilizables como argumentos pero a la vez son prescindibles en un momento dado, siempre queda decir que las conclusiones a las que el avance de la ciencia conducirá con el tiempo es aquella posición remotamente lejana donde la fe se hizo fuerte. Con este sistema se justificaría mi existencia pero no mi religión, la católica apostólica y romana. Para esto último se ha de contar principalmente con la fe y por los razonamientos encauzados por la poderosísima y visceral necesidad de mi existencia convenientemente adoctrinada. Queda claro que esta es la estrategia seguida por la Iglesia católica.

Estas dos estrategias serán básicas para entender mis siguientes comentarios acerca de la Creación y las posturas surgidas ante el evolucionismo.

sábado 5 de abril de 2008

La visceral necesidad de mi existencia.

Acerca de los continuos debates sobre mi existencia tengo que decir que evidentemente existo porque la mayor parte de la gente tiene la necesidad visceral de creer en mí.

- Soy una respuesta simple y fácil para explicar todo lo que no se entiende, evitando perder tiempo en la búsqueda de complicadas explicaciones.
- Soy una idea muy reconfortante porque alimento el ego humano diciendo que sois las criaturas más importantes del universo y que yo, su creador, os ama.
- Soy una excelente forma de que las personas logréis una trascendencia que es la que os garantiza vuestra inmortalidad. De esta forma se os aplaca el pánico a que vuestra existencia no tenga más valor que la del resto de criaturas vivas o inertes y el, más terrible aún, pánico a la muerte. La vida eterna es, por supuesto, gozosa.

Un requisito indispensable es creer que Yo soy bueno, si fuese malo ya no cumpliría ni la segunda ni la tercera misión y el concepto ya no resultaría útil.
Una vez que vuestra necesidad de que Yo exista cree todos los mecanismos de razonamiento necesarios para que vosotros os creáis lo que queréis creer, se puede elegir por cuál de todos los modelos de dios existentes en el mercado optáis (todos falsos menos Yo que tengo un blog) o, últimamente muy de moda, creaos uno propio a la medida de vuestras necesidades. Aunque me parezca deplorable la idea, admito que podría llegar a cumplir las funciones básicas el proliferante "algo tiene que haber" de quienes no encuentran acomodo en ninguna religión. Esto último supone una prueba, aun más evidente, de las funciones del concepto de dios anteriormente expuestas.


Por último es importante que tengáis siempre muy presente vuestra necesidad de mi existencia en cualquier tipo de debate acerca de ésta, porque al final todos nuestros razonamientos tendrán que estar limitados por ella.

lunes 31 de marzo de 2008

La vital importancia del adoctrinamiento temprano.

Quiero hablar un aspecto de la religión tan importante como es el adoctrinamiento desde la más tierna infancia. Es vital el comenzar dicho adoctrinamiento cuando la mente del sujeto carece de capacidad de crítica, produciéndose un efecto inmunizador que mantendrá a salvo la fe ante el posterior desarrollo de dicha capacidad. Es la mejor forma se evita el habitual efecto perturbador que ejerce la razón sobre la fe. Usando el admirable símil pastoril, podríamos comparar a aquellos que maduran intelectualmente sin recibir adoctrinamiento alguno con los animales salvajes que nunca conocieron pastor ni dueño y resultan sumamente difíciles de domesticar. En etología esto se llama "impronta" y no se me ocurre mejor forma de definirlo.

Los efectos así obtenidos, acostumbran a marcar de forma indeleble el cerebro convenientemente adoctrinado de manera que en la inmensa mayoría de los casos el sujeto sucumbirá su efecto aborregante, formando parte del rebaño hasta el final de sus días sin que ni siquiera llegue a plantearse la causa de su militancia. Es gente que me siente al margen de todo razocinio, porque así fueron enseñados desde que nacieron.
Pese a que ser cierto que hoy en día se está incrementando la cantidad de gente que incurre de forma viciosa en la reflexión y el cuestionamiento de su fe, no es menos cierto que si esa gente no hubiese sido adoctrinada sus razonamientos carecerían de la conveniente subjetividad para tratar el tema. Es por eso que aunque muchas personas critiquen las evidentes contradicciones entre el mensaje y los actos de mi Iglesia, aunque reconozcan infinidad de hechos inmundos y miserables cometidos a lo largo de toda su historia y en la actualidad, nunca llegaran a enjuiciar esos actos con completa objetividad y seguirán mostrándose comprensivos y respetuosos con aquella. Siempre verán a mi institución como algo bueno y respetable, sin plantearse nunca que todo pueda ser una gran farsa, por muchas evidencias con las que se cuente. A lo más que se llega es a cuestionar a aquellos miembros del clero directamente implicados o la línea seguida por su jerarquía. Incluso los más críticos reverencian la autoridad moral de mi institución y la consideran intrínsecamente buena. Es el miedo visceral del cordero criado en cautividad a la verdadera libertad.
De esta forma la iglesia siempre será considerada como buena por mucho mal que haga, el ser creyente será muy respetable, y el término ateo siempre sonará despectivo.
Incluso estos, los minoritarios ateos, conservan muchas veces más restos de impronta de lo que se imaginan.
En tiempos tan difíciles como los actuales, el adoctrinamiento hace que el enjuiciamiento a mi fe nunca llegue a caer en los derroteros de la objetividad que podrían conducir al despreciable laicismo.
Después de todo lo expuesto es lógico que el sacramento del bautismo deba aplicarse con la máxima presteza, para evitar que el sujeto se asilvestre pensando por sí mismo. También resulta completamente comprensible la oposición frontal y furibunda que ejerce mi Iglesia y nuestro séquito de fieles contra amenazas de tal envergadura como la asignatura "educación para la ciudadanía", que pretende privarnos del privilegio del adoctrinamiento en España. ¡Que viene el Estado laico!.

 
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