Para entender el funcionamiento del proceso combinado me ayudaré de éste diagrama:

- Actualmente existen dos importantísimos reductos para la fe:
+ La fe del hambriento. La pobreza origina fe de dos formas diferentes:
- Directamente: cuando se vive en condiciones miserables se necesita algo a lo que aferrarse. La religión proporciona el falso consuelo de que habrá otra vida en la que se hará justicia. Dicho consuelo provoca resignación ante las adversidades y merma considerablemente la búsqueda de soluciones. La consecuencia es un círculo vicioso de pobreza y religiosidad.
- Indirectamente: la falta de recursos origina analfabetismo e ignorancia, que a su vez da lugar a más pobreza y a la fe surgida de un pensamiento irracional y supersticioso. La ignorancia, la pobreza y la fe están siempre unidas en un ciclo cerrado en la que cada una de ellas da lugar a las otras dos.
El punto de encuentro entre los dos ciclos es el que se produce al entrar en contacto la autojustificación del opulento y la resignación del miserable, complementándose mutuamente para estabilizar y asegurar la continuidad del maravilloso proceso generador de fe.
La deducción lógica es que la desigualdad social es una garantía para la fortaleza de Mi Iglesia, que debe hacer todo lo posible por su incremento. Así se complementan y se amplifican los efectos de de la poderosa visceral necesidad de mi existencia y del adoctrinamiento temprano, que se dan al margen de circunstacias económicas. La prueba es que en los países europeos, con mayor porcentaje de clase media e igualdad social, tiene menos efecto la fe nacida de la desigualdad y son los que más rápidamente están olvidando su fe.
Mi Iglesia debe luchar por los privilegios de los más ricos ya que eso garantiza más pobreza y más religiosidad. Dado, además, que Yo tengo a los pobres en especial consideración, es lógico que Mi Santa Iglesia continué luchando porque sigan teniendo tal privilegio, mientras los ricos mantienen a la estructura vaticana, gracias a considerarse elegidos por Mí. Mi caritativa Iglesia siempre ha predicado un mensaje de ayuda a los más pobres con el único propósito de conseguir que sobrevivan mientras son adoctrinados para engrosar el gran rebaño, por otro lado más mermado cada vez los países avanzados. Ésta es la ayuda a la pobreza de la que tanto debe alardear la jerarquía católica, haciendo uso de su proverbial y virtuosa hipocresía, para aumentar su poder.