Recientemente se ha dado a conocer la noticia de un sacerdote moldavo que ahogó a un bebé durante el bautismo:
Sólo aquellos que no se toman completamente en serio su fe, albergando ciertas dudas injustificadas sobre su veracidad, pueden caer en la tentación de verlo como una negligencia del sacerdote y como una cruel tragedia, que los más ateos podrían llegar a catalogar incluso de Absurda. Esa interpretación sería correcta en el caso de que se hubiese tratado de una ceremonia iniciática de una religión falsa e idólatra, pero no, hijos Míos, se trata de la Mía, cuya veracidad se sustenta enteramente en Mi palabra, manifestada por medio de este blog. Asumiendo Mi papel de deidad intervencionista Me veo en la obligación de guiar las mentes de Mi piadoso y servil rebaño ante hechos como los acaecidos, siempre, claro está, con la inestimable ayuda de la luz de la fe.
- Es un accidente por tratarse de un hecho sumamente infrecuente. Todos los años se realizan cientos de miles de bautizos sin que ocurra ninguna tragedia semejante. Eso sí, cuando algo sumamente infrecuente con consecuencias consideradas como positivas ocurre en circunstancias y entornos similares de proximidad a lo sagrado, a eso se le considera intercesión divina y se le denomina milagro.
- En ese ritual, el tierno bebé pudo disfrutar del enorme privilegio de ser iniciado en la única religión verdadera , la que da sentido a la vida humana y la llena de amor y esperanza. El bautismo es el primer paso para iniciar el adocrinamiento de la tierna mente infantil, tan escasa de capacidad crítica y tan proclive a creer en todo tipo de criaturas mágicas.
- Si un dios tan sumamente bondadoso, como es Mi caso, consiente este tipo de acontecimientos, ¿quién es el ser humano para judgarlos con su limitada capacidad para entender los asuntos divinos?. ¿No son acaso Mis designios inescrutables?, ¿no soy Yo el azote del Mal?.
- Es indignante que el sacerdote fuese detenido por la policía. Tan sólo se limitó a cumplir son su sagrada misión de iniciar a nuevos miembros en la fe de Cristo, para que ésta pueda seguir propagándose. Esto es lo que ocurre cuando el poder civil no está sometido a la ley de Dios, única guía moral válida.
- Puede que el bebé muriese durante el bautismo, pero en cualquier caso lo hizo en la gracia de Dios, de la que podrá disfrutar gozosamente por el resto de la eternidad. No puede decirse lo mismo de todo el mundo y hay muchos casos de personas que llevan una vida mucho más larga y, sin embargo, completamente vana y estéril. Les da por sobrevalorar la razón, anteponiéndola a la fe, la cual acaban abandonado, y se condenan ellos mismos al fuego justiciero del Infierno. ¿Acaso debería ese bebé envidiar la posibilidad de haber podido llevar la vida completa de alguien que ha relegado su fe?. ¿Acaso no son despreciables unas decenas de años de vida mortal comparadas con la inagotable vida eterna?.
- Esta criatura ha tenido el enorme privilegio de morir antes de poder vivir lo suficiente como para ocasionarme la ofensa que supone la vida llena de pecado a la que se ven avocados los seres humanos como consecuencia de su libre albedrío.
Es evidente que solo aquellos que carezcan de las certezas que proporciona la fe en Mí pueden ver este hecho como una desgracia y sentir compasión por el bebé fallecido y por sus progenitores. Porque como bien dijo el propio sacerdote con gran profesionalidad y desatendiéndose de la situación, el niño “ahora se encuentra con Dios”. A lo que Yo debo añadir: "e iniciado en la única religión verdadera y con una vida libre de pecado".





