Hoy vuelvo a tratar el tema del pastor Marcial Maciel, hijos Míos, con lo que ello conlleva de escándalo y de fraude a Mi felizmente aborregada feligresía. El motivo es que el bueno de Benedicto ha realizado unas manifestaciones en las que dice que "Para mí, Marcial Maciel sigue siendo una figura enigmática."
Y es que hay algo que sigue sin cuadrar en el privilegiadísimo cerebro de Joseph Ratzinger, hoy jefe Supremo de la Iglesia católica. Le resulta todo un enigma alguien cuya disipada vida evidenciaba una flaqueza continua de su fe ha conseguido una obra tan magna como la creación de los legionarios de Cristo, admirable y muy rentable secta católica al servicio especializada en satisfacer las necesidades de fe de los más adinerados. Para su mente racional y extraordinariamente lúcida - en la que no tiene cabida la más fácil y evidente de las interpretaciones -, el silogismo es obvio: Si el árbol está podrido, los frutos lo estarán también, pues algo así fue dicho, con la absoluta certeza que caracteriza a las convicciones basadas en la fe, por Mi chavalote Jesucristo. Nada se le ocurrió de pensar que, era un simple impostor más que se había sobrepasado, hasta el punto de quedar en la más vergonzosa evidencia, manejando las convicciones de la gente en provecho propio. De hecho hizo muy bien en no planteárselo porque podría haber llegado a la conclusión de que toda la estructura de Mi Santa Iglesia es simplemente lo mismo. Poseedor como es de una mente aguda y luminosa, acostumbrado a hallar siempre la concordancia perfecta entre la fe y la razón, - eso es supeditando siempre al segunda a la primera y haciendo que la fe mediatice hasta el más mínimo razonamiento - ha seguido el procedimiento que cualquier mente virtuosamente controlada por fe seguiría y ha desechado la única posible por ser gravemente inconveniente para esta, viéndose completamente falto de explicaciones. Ni tan siquiera han quedado las recurrentes y vagas excusas, tan peregrinas como rebuscadas, que suele emplear Mi clero.
Viendo los informes elaborados por sus visitadores apostólicos acerca de tan lucrativa congregación:
"La necesidad de redefinir el carisma de la congregación de los Legionarios de Cristo, preservando el núcleo verdadero, el de la ´Militia Christi´, que caracteriza la acción apostólica y misionera de la Iglesia y que no se identifica con la eficiencia a toda costa."
"La necesidad de preservar el entusiasmo de la fe de los jóvenes, el celo misionero, el dinamismo apostólico, por medio de una adecuada formación"
"La necesidad de preservar el entusiasmo de la fe de los jóvenes, el celo misionero, el dinamismo apostólico, por medio de una adecuada formación"
nuestro muy querido y admirado Benedicto XVI, inteligente y sabio como pocas personas en el mundo, se encuentra ante dos piezas de un rompecabezas que no pueden unirse entre sí. ¿Un árbol corrupto que da frutos buenos? ¡Eso contradice a lo que su razón le dicta y contradice las enseñanzas de Cristo! .
O bien todas las acusaciones contra Marcial Maciel eran falsas, o bien lo es la figura de Cristo. Ese es el sutil razonamiento con el que Lucrecia Rego de Planas, directora de catholic.net y legionaria ella, pretende argumentar en favor de la figura de su fundador. Ni que decir tiene que este razonamiento es válido sólo para quienes nunca podrían llegar a plantearse la falsedad toda Mi religión. Para los demás, y en base a sus propios razonamientos, los hábitos pederastas ejercidos sobre sus seminaristas y sobre sus propios hijos del fundador de los legionarios de cristo supone una prueba más de su carácter totalmente fraudulento, mostrándose como una mera invención al servicio a la necesidad de creer. Pero como bien dice ella:
¿Cómo terminará esta historia? Todos lo sabemos: en el día del Juicio Final la verdad saldrá a la luz y el cerebro del Papa podrá descansar. Mientras tanto no nos queda más que orar y seguir siendo fieles en el lugar en el que Dios nos ha puesto.
Podeís rezarme servilemente, hijos Mios.



